¿De qué me alegro en Purim?

Recuperando mi relación con D-os

Por: R. Isaac Sitt

Director de Estudios Judaicos

En la historia del pueblo judío lamentablemente existen varias ocasiones en las que quisieron exterminarnos y en las que fuimos salvados en el último momento, tal como sucedió en Purim. Entonces, ¿por qué es una fecha tan especial? Está marcada en el calendario con mitzvot específicas e incluso se considera no solo un día de alegría extrema, sino todo un mes. Para descifrar la esencia de esta celebración, es necesario reflexionar sobre la relación que D-os tiene con el pueblo de Israel.

El sentido de vida es uno de los elementos más importantes que puede tener una persona, se traduce dentro de nosotros como una fuerza interna que garantiza que lo que hacemos tiene un propósito, que nuestra existencia no es insignificante. El perder el sentido nos arrojaría a la angustia y a una sensación de vacío que sería difícil de superar. En el caso del pueblo judío, se plantea proveniente de la relación con D-os y del pacto eterno que tenemos con Él. Esto nos da un sentido de vida que parece inquebrantable, pues no importa qué pase con nosotros, siempre tendremos este vínculo.

Sin embargo, esto no fue siempre así; en mi opinión, un momento clave en la fidelidad y confianza de esta relación, data de la época en la que aconteció el decreto de Purim. Purim sucede años después del primer exilio del pueblo judío, hasta ese momento nunca habíamos experimentado lo que implicaba ser minoría dentro de otros pueblos, la sensación de ser extraños y de estar dispersos. Solamente cuando el primer Beth Hamikdash fue destruido es que inicia la identidad de un pueblo en el exilio.

Ante este escenario, es muy probable que los judíos de la época se preguntaran si D-os seguiría a su lado, si la misión que le había sido entregada al pueblo de Israel permanecía aun tras la destrucción del Templo o si el pacto establecido se había anulado, dejando a la nación judía a la deriva, sin propósito y sin sentido de vida.

Frente a esta situación de ansiedad y miedo, los judíos del Imperio persa cuestionaban su presente, sin saber cómo actuar ante el futuro. De pronto llegaría algo que confirmaría el abandono del pueblo: el decreto de exterminio de Haman. Es en este contexto que la anulación de dicho decreto trae consigo no solo la salvación, sino la garantía de que el pacto no puede ser quebrantado, es eterno, que la confianza que tiene D-os en el pueblo de Israel no puede destruirse y esta es la fuente de la alegría que tenemos que experimentar en Purim.

Saber que D-os siempre tendrá fe en nosotros sin importar nuestros errores, tiene que despertar un sentido de cercanía y de amor hacia Él que inunda todo nuestro ser, que garantiza que el sentido de vida que tenemos como pueblo nunca se diluya. Es por eso que no puede haber otro día más alegre que Purim, pues refrendamos el compromiso que el pueblo de Israel tiene con D-os.

Esta relación implica también un llamado, una voz que nos invita a cumplir con la misión que nos fue asignada como nación. Ese llamado que nos invita a superarnos y a que nuestra conducta ejemplifique los valores Divinos.

Que este Purim nos permita alegrarnos, agradecer por todo lo que tenemos y sobre todo, interiorizar estos sentimientos para reafirmar nuestro sentido de vida y reforzar nuestro vínculo con D-os.

Jag Purim Sameaj

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